Proyecto Marahuaka: Acercando a los niños a la lectura mediante el disfrute

Bajo el lema de “Más lectores, mejores ciudadanos”, funciona el Proyecto Marahuaka, en la ciudad de Capacho Viejo, estado Táchira. Yohan Quiroz fundó este programa en 2017 y hasta hoy se mantiene en marcha.

La idea surgió cuando una amiga lo invitó a leer cuentos a los niños de su coro, la expresión de ellos al escuchar las historias lo “cautivó” y decidió que tenía que hacer algo.

“Precisamente ese día, ya en la noche, leí un libro sobre mitos indígenas de Venezuela y me encontré con el del Marahuaka, el árbol de la vida. Así nació este proyecto y su nombre, porque la lectura es alimento para el intelecto y para el espíritu. Desde entonces, empecé a visitar escuelas, bibliotecas y otros espacios como centros comerciales y cafés. La siembra aún continúa”, cuenta Quiroz, Licenciado en Comunicación Social y Especialista de Promoción de la Lectura y la Escritura por la Universidad de Los Andes.

Yohan Quiroz, fundador del proyecto

La narración oral, las rondas musicales, los juegos lúdicos y la lectura en voz alta de obras pertenecientes a la literatura infantil venezolana, latinoamericana y universal son los recursos con los que se hace Quiroz, con el fin de incentivar a los más pequeños a dejarse cautivar por los libros.

Y aunque ha tenido la oportunidad de llevar el proyecto a distintas partes del Táchira, no descarta la posibilidad de ir a otros lugares de la nación y del mundo. “Estoy dispuesto a sembrar la simiente del Marahuaka en otras tierras. La lectura, si se sabe fomentar, siempre es fértil”, expresa.

Experiencias irrepetibles

El cuentacuentos asegura que cada experiencia con los niños es inigualable. “En cada oportunidad descubro cosas nuevas, nunca dejaremos de conocer a los niños, son todos unos filósofos, su mayor cualidad es la capacidad de asombro, contemplan el mundo con una ingenuidad sorprendente.  Creo que hay que hacerse niño para entrar al Reino de los Cuentos”, detalla.

La mayor satisfacción es ver a los chicos interesarse la lectura, asegurando que estos tendrán grandes posibilidades de triunfar porque encontraron en los libros un tesoro y la forma de descubrir nuevos mundos.

Enseñar a los niños a amar a la lectura es posible, algunas recomendaciones de Yohan para lograrlo:

Mi primera recomendación es que hagamos de la lectura una experiencia lúdica, que les permita a los niños divertirse, reírse, asombrarse, explorar el mundo, fantasear, cantar soñar… Es necesario que les ofrezcamos textos que estimulen su imaginación, con diseños y diagramaciones atractivas, libros ilustrados, libros-álbum, para que participen en la construcción de sentido.

La influencia de los padres es otro factor importante. Cualquier momento del día es oportuno para que les cuenten a sus hijos leyendas, mitos, retahílas, adivinanzas, para cantar nanas y rondas musicales, e incluso, anécdotas de su vida personal, los seres humanos somos libros abiertos con historias fascinantes.

Los adultos somos el mejor modelo, muchos niños aprenden por imitación. Si ellos ven a sus padres, a sus maestros y amigos leyendo constantemente, en cualquier momento se acercarán para echarle un vistazo al cuento, al periódico, a la revista, a la novela, al cómic… Dejemos estos textos a su alcance, finjamos que lo hemos dejado olvidados sobre el mueble, la mesa o la cama, no resistirán la tentación. Cuando menos lo esperemos, estarán allí, sumergidos, fisgoneando.

«Más lectores, mejores ciudadanos», es el lema de Proyecto Marahuaka

Evitemos apartar a los niños abruptamente de la tecnología. Los dispositivos electrónicos son soportes de lectura tan válidos y valiosos como el libro en físico. Enseñémosle a valorar lo que ven, a distinguir entre lo falso y lo verdadero, entre lo que edifica y destruye, ¡Ayudémoslos a despertar su espíritu crítico! Busquemos y compartamos con ellos contenidos valiosos, que aprendan a leer otros textos: imágenes, canciones, fotografías, audiolibros. Preparémosle el camino para que sean APP competentes en lugar de dependientes.

Otra recomendación: acerquémoslos al mundo de las artes, vayamos con ellos a visitar al museo, al teatro, la sala de conciertos, la biblioteca, la librería, el cine-foro, ferias del libro. Inscribámoslos en un curso de pintura, en una orquesta, en un coro, en el club de lectura. Todos estos espacios permiten que los seres humanos desarrollen su sensibilidad artística y que valoren las manifestaciones más sublimes del ser humano. Empezarán a apreciar la belleza expresiva en los textos, las palabras cálidas, las imágenes, la musicalidad de la poesía.

Por último, dejemos a los niños seleccionar las lecturas en función de sus gustos, intereses y necesidades. Una cosa es orientarlos y otra imponerles. A nadie le gusta las imposiciones, mucho menos a ellos, que conocen el placer de la libertad. Su confianza y seguridad en sí mismo se fortalece cuando les damos la oportunidad de que tomen sus propias decisiones. Tracemos el camino hacia su independencia y autonomía, mantengámonos vigilantes, pero con cautela. En algunos momentos no querrán leer y, aunque nos cueste, debemos respetar esa decisión. La vida de un niño se compone de muchas cosas, no los asfixiemos.

La intención siempre es motivar a grandes y pequeños por la lectura

En medio de la pandemia

Cuando llegó la pandemia del Covid-19, fue un momento difícil para el proyecto y estuvo en pausa por 3 meses. Pero funcionó como catapulta para reinventarse. Ahora realizan material audiovisual promocionando la literatura infantil desde Youtube y SoundCloud y se reúnen cada 15 días con grupos pequeños, manteniendo la costumbre vivir hermosas experiencias a través de los libros.

Disfruta desde donde estas todo lo que ofrece Proyecto Marahuka a través de la cuenta en Instagram @proyecto_marahuaka.

Por Mairis Figuera

@mairisfiguera

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