El Ente

Era medianoche cuando el teléfono sonó. Camila dio un salto. Normalmente no se asustaba tan fácilmente, pero había algo en el aire que le daba mala espina; tall vez era por el hecho de haber jugado con la ouija, o simplemente porque estaba algo agotada. Se levantó del sofá y contestó el teléfono. Un respiro profundo era lo único que se escuchaba del otro lado.

– ¿Quién es? – preguntó con una voz muy sutil. Pero del otro lado solo se escuchaba una respiración agitada.

Al notar que nadie iba a contestar colgó, dando paso a que a los pocos segundos recibiera un mensaje en el celular.

“Camila, soy Juan te llamé, pero no se escuchaba nada. ¿Vas a salir?”

Su cabeza comenzó a girar, se estaba sintiendo mal, tenía ganas de vomitar y llorar. El mensaje había sido aun peor que la llamada. Juan había muerto algunos días antes, había visto el cuerpo de su amigo dentro del ataúd. Había sido enterrado. ¿Cómo era posible que ahora le estuviera escribiendo?

Camila no tuvo tiempo de tener otros pensamientos, porque el timbre sonó. La silueta de su amigo era perfectamente visible en la pequeña ventana de la puerta.

Anjélica Spanu es la autora de este relato

Juan quería a su mejor amiga con él y no iba a descansar hasta lograrlo. Camila no podía escapar, tenía miedo. Su respiración se volvió agitada; sus pensamientos no eran claros.

La puerta se abrió. Juan la miró directamente a los ojos
– No tengas miedo Camila, soy yo Juan
– Pero…

Juan tenía razón, era su mejor amigo, pero, algo en sus ojos ya no eran como los de antes. No tenía ese brillo, esa chispa, ese algo que lo caracterizaban… no era Juan, era algo que se hacía pasar por él.
El ente se dio cuenta de que Camila lo había pillado y con una amplia sonrisa hizo que todo se volviera negro.

Al día siguiente Camila despertó en su cuarto, no recordaba nada de lo ocurrido la noche anterior. Se levantó, se dirigió al baño. Tenía dolor de cabeza, estaba tratando de recordar lo que había ocurrido.

Todos sus recuerdos aparecieron en cuanto vio su reflejo en el espejo o mejor dicho cuando no vio su reflejo en el espejo.

– Ten cuidado con lo que juegas- dijo una voz oscura y profunda – nunca sabes cómo puede terminar.

Hoy escribe Anjélica Spanu
@anjelicaspanu

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