Toma el control: Aprende a manejar el estrés y la ansiedad

Psicoterapeuta Hermina Colina brinda herramientas para enfrentar procesos.

Mairis Figuera /@mairisfiguera

Frases como “¡estoy estresado!” o “es que sufro ansiedad” son escuchadas con frecuencia en todos lados. Muchas personas padecen estos procesos y otras no, pero por falta de conocimientos asumen que es así. En este artículo explicamos de qué tratan estas dos muy usadas palabras.

Es necesario conocer que el estrés se trata de un sentimiento de tensión emocional y física que, según la psicoterapeuta Herminia Colina se produce cuando hay actividades o circunstancias no entendidas que se desencadenan cuando un individuo empieza a decir palabras como “no sé hacerlo, no puedo, no sirvo, no valgo”, provocando un secuestro en el hipotálamo.

Así mismo, las palabras negativas o frenos mentales se internalizan y dan como resultado la ansiedad. Este (la ansiedad) es un proceso interno que se va gestando desde lo menos palpable como ingerir mayor cantidad de alimentos de lo normal o incluso abrir la nevera unas 10 veces, estos pequeños detalles van dando a entender que se está atravesando por un proceso de ansiedad.

Otros síntomas de ansiedad son comer hielo, frotarse las manos constantemente y sudar de manera exagerada.

Si nos vamos al lado didáctico y etimológico de la palabra, ansia va con la edad, eso que yo no tolero porque no lo acepto con mi edad, me da ansiedad envejecer, me da ansiedad que la tarea no quede bien, me da ansiedad que el nuevo trabajo que estoy emprendiendo vía virtual no me quede bien, es decir, esas ganas de expulsar el miedo producen ansiedad”, explica la también psiconeurolinguista.

Este proceso del organismo tiene dos vertientes bien delicadas, según apunta Colina, una que puede bajar la melatonina, una sustancia que ayuda a conciliar el sueño. Por esto, la persona ansiosa tiende a pasar horas de la madrugada despierta.

El otro polo de las personas ansiosas es cuando prefieren pasar casi todo un día durmiendo, pues asumen que mientras descansan no hay problemas y hasta dejan de comer. Cuando se despiertan de todo ese día de sueño viene entonces una incompatibilidad con lo que quieren hacer y lo que hicieron, ambos son detonantes por la ansiedad.

Identifica y soluciona

La experta recomienda que para poder encontrar soluciones la persona debe identificar que está pasando por un proceso de estrés y ansiedad. ¿Cómo se puede identificar?

Uno de los indicadores será la palpitación en las mejillas, con la sensación desde las orejas hasta la boca. Esta actividad es involuntariamente, allí se está enviando una denotación neurológica de que está ansioso y estresado.

También se experimentará un instinto de frotarse las manos como quien se enjabona.

Otra señal para la persona será la pérdida del apetito. Es posible que se alimente sin hambre o que coma hielo, cuando el hielo simplemente no tiene sabor.

De igual forma, tiende a estar reaccionario en sus niveles de respuesta, por ejemplo, en una conversación le pueden preguntar cómo está y la persona responda toscamente “¿Cómo quieres que esté?”. Allí hay una denotación lingüística que dice que la persona tiene una alteración, primero porque hay entes estimulantes que lo estresan y está en un proceso interno de ansiedad.

Así mismo se debe recalcar que padres ansiosos provoca que los hijos sean iguales, no porque se contagie o herede, sino porque es una conducta observada, aprendida y multiplicada.

Recomendaciones de Herminia Colina para manejar el estrés y la ansiedad

– Ingerir frutos secos como las almendras, al menos unas tres (sin sal) diarias, ya que aumentan la serotonina, una hormona que funge como su propio neurotransmisor y que por sí misma se propaga por el cuerpo, y es la responsable del buen humor, de estar un poco más tranquilos mientras esté regulada, porque cuando está exacerbada también cambia los patrones conductuales.

– Mantener una disciplina dentro de lo que cabe en los procesos de estrés, como por ejemplo al momento del desayuno antes de que los niños vayan a la escuela y los padres al trabajo, evitando ingerir los alimentos de manera rápida con la excusa de “no llegar tarde”. Colina recomienda disfrutar del momento de la alimentación y de otros aspectos del cuidado personal.

Es necesario tener tiempo de calidad personal para que tengas tiempo de calidad de resultados sociales y tener un alto beneficio que se llama salud, cuando nosotros escatimamos los tiempos de calidad, perdemos la salud”.

Miedo a lo que no ha ocurrido

La psicóloga menciona que las personas aprenden del entorno gracias a las experiencias significativas. En el caso de los más pequeños, estos empiezan a decir que están estresados porque ya han oído a sus padres mencionar las mismas palabras en escenarios como peleas, gritos y quejas.

En el caso de los adultos, Colina señala que son como una especie de repetidora cuando no tienen conciencia plena. Expresa que, para caminar, hablar, estar aquí y ahora se necesita esa conciencia plena, sin embargo, hay quienes parecen estar en piloto automático, repitiendo todo lo que escuchan.

Estas circunstancias generan condiciones de estrés, ansiedad e incluso ataques de pánico por el miedo que les han generado, referido a lo que no ha ocurrido pero la persona ha asumido que va a pasar.

Esos episodios que crean las personas pueden pasar a mayores debido a la preparación que tuvo el organismo asumiendo que sucedería algo negativo. Para contrarrestar esto, la especialista aconseja “no te angusties por lo que no ha pasado, que tal vez nunca va a pasar”.

Y cuando las cosas estén mal, las puedes colocar en una situación peor si no piensas sino en el caos. En la vida hay dos cosas, o eres problemas o eres solución, y los que decidimos pararnos del lado de la solución, nos damos unos minutos entre el estímulo y la respuesta para nosotros preguntar ¿qué hago con esto? Y en ese proceso mental evitamos estrés, ansiedad, ataques de pánico, entre otras patologías”.

Cuando el entorno es tóxico

La experta señala que existen entornos tóxicos que también provocan estrés y ansiedad. En el sitio de trabajo, en el hogar, en el lugar de estudio se pueden crear ambientes dañinos. Estas situaciones causan miedo interior y a su vez provocan que los rumores se hagan realidad dentro de la mente.

Frente a estos episodios o ambientes, Colina invita a que aprendan a filtrar la información e identificar a las personas que al hablar solo muestran pesimismo y toxicidad y no dejarse llevar por todo lo que ellos digan. Por el contrario, es necesario ser positivos, pero sin ir a los extremos, es decir reales.

Es importante que en cualquier entorno todos los participantes puedan colaborar por crear un ambiente sano, evitando cuestionamientos, realizando ejercicios de respiración y colocándose del lado de la persona que experimenta estrés o ansiedad para tratar de entenderlo y ayudarlo.

Todos estos aspectos darán resultados cuando la persona disponga a lograrlos. Colina recuerda que “pienso, siento y segrego; pienso cosas buenas, siento cosas buenas y voy a segregar endorfina, serotonina, oxitocina, entre muchas otras hormonas maravillosas de nuestro organismo”.

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